Best Western Premier Römischer Kaiser
Un auténtico palacio austriaco
«1684», el año durante el cual Johann Hueber, Ministro de Hacienda del Imperio Austríaco, construyó su residencia en la calle Annagasse, está mencionado sobre la puerta de entrada del Best Western Premier Schlosshotel Römischer Kaiser. Aquel año fue importante para la historia de la capital vienesa, pues tras la derrota de los ejércitos turcos que la asediaban, señala el renacimiento de la ciudad tan duramente afectada por esta guerra. Todas las casas de la calle Annagasse que se habían quemado fueron reconstruidas tal y como podemos admirarlas hoy día.
Fue en aquella época cuando los pasteleros de la ciudad que querían celebrar la victoria crearon un «bollo» en forma de media luna turca que aún se sigue saboreando actualmente. El pueblo austríaco recupera entonces confianza y manifiesta ese vigor con todas sus fuerzas, en particular, en las artes, la arquitectura y la fe. La Madonna coronada que sujeta un cetro cuya escultura aparece en la fachada del hotel, encima de una media luna, expresa la dualidad armoniosa de las fuerzas del cielo y de la tierra. El alma vienesa nació sin duda alguna en aquel momento en el que el estilo barroco triunfaba como en ninguna otra parte. Johann Bernhard Fischer von Erlach crea Schönbrunn y la Biblioteca imperial, Johann Lucas von Hildebrandt erige el palacio alto del Belvedere, la fachada cubierta de esculturas y los apartamentos adornados de frescos y estucos. El Best Western Premier Schlosshotel Römischer Kaiser testimonia magníficamente aquella flamígera desmesura. La palabra barroco viene del portugués y significa literalmente «raro», «irregular». Esto se traduce por una determinada espontaneidad y exuberancia en los trazos, los volúmenes, los colores, y en la utilización del oro, y expresa de una manera voluntariamente impresionante la fuerza del espíritu.
Ese mismo espíritu de conquista se orienta hacia los astros. Hacia 1700, el ingeniero Leander von Anguissola construyó un observatorio en el techo de la propiedad. Este hombre dirigirá durante mucho tiempo la Academia Imperial de Ingeniería que se aloja en este lugar. Hoy día, el observatorio alberga una sala de conferencias.
En 1775 la familia Camesina readquiere la propiedad para habitarla. El Emperador Franciso José I - marido de «Sissi», la Emperatriz Isabel - nombrará Albert von Camesina como Conservador de la Comisión Imperial para la Restauración y la Protección de los Monumentos Históricos. Los vieneses hablan con reconocimiento del hotel como la casa Camesina, ya que saben que gracias a este hombre numerosos palacios vieneses pudieron ser salvados de la destrucción. Sin duda alguna, contribuyó de manera decisiva a conservar el encanto tan particular del Best Western Premier Schlosshotel Römischer Kaiser, su mobiliario barroco, sus arañas de cristal, sus paramentos murales de seda, el ambiente confortable del salón del desayuno...
El período más ajetreado de esta venerable casa, convertida en hotel en 1907, fue la segunda Guerra Mundial, al final de la cual fue saqueada. La familia Jungreuthmayer, que desde hace más de cien años se dedica a preservar la casa con todo su afán, ha logrado un milagro de equilibrio entre las exigencias modernas de la hostelería (el hotel está completamente equipado con aire acondicionado y contecnologías multimedia de último grito) y el respeto de su inestimable dimensión histórica. Por esta razón se encomendó a Gianni Versace, cuya exuberancia barroca ha dado la vuelta al mundo, el cuidado de reconciliar el barroco austríaco y el confort moderno en los cuartos de baño totalmente reformados.
Dormir en una de las suites junior del hotel o en una de las habitaciones «Bohemia» bajo el tejado es una experiencia única. Las paredes están adornadas con obras originales y cada detalle tiene una autenticidad referente: las esculturas y los angelotes del fresco en el techo en lo alto de de la escalera son extraordinarios, al igual que la fuente con cabeza de león o las máscaras esculpidas en las ventanas de la primera planta.
La Ópera de Viena está muy cerca y en ella tienen lugar prestigiosas representaciones desde 1869. Fue allí que, por iniciativa de Mahler, el director de la época, la sala se dejó sin luz por primera vez durante una representación con el fin de favorecer la concentración en la obra que se estaba interpretando. Es cierto que la música es un componente esencial del alma vienés. Beethoven compuso numerosas obras maestras. De hecho, delante de la Catedral de San Esteban fue donde comprendió, con desesperación, que se había vuelto completamente sordo, cuando los pájaros huían del campanario a todo vuelo, manifiestamente perturbados por las campanas que él no había oído. Ustedes las oirán con emoción, bien se encuentren en uno de los maravillosos parques del Rin o en la calle Annagasse sentados en la mesa de una terraza del Best Western Premier Schlosshotel Römischer Kaiser disfrutando del alma de esta ciudad con un chocolate y un croissant…
| Best Western Premier Römischer Kaiser |
| Annagasse 16, Viena, Austria - A-1010 |
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