Un viaje inolvidable en Japón
Vivir Japón
Japón fascina literalmente a sus visitantes desde hace siglos gracias a sus misteriosas ceremonias, sus impresionantes paisajes, su historia guerrera y sus tradiciones inalterables. Este país reúne a más de 126 millones de habitantes sobre un territorio comparable en superficie a California. A pesar de que el archipiélago es relativamente pequeño, la variedad de los paisajes y de las visitas que ofrece es increíble. Basta con mencionar la ceremonia del té, el teatro Kabuki, los beneficios de las termas, la exquisitez de la gastronomía, los innumerables templos y santuarios, por citar sólo algunos de los incomparables atractivos de este país fascinante.
Descubrir Nagasaki
Nagasaki, en la isla de Kyushu, es uno de los lugares históricos más importantes de Japón. Desde tiempos inmemoriales, el puerto de Nagasaki juega un papel crucial en el comercio del país. La ciudad atrae actualmente a numerosos viajeros, tan interesados en la vieja civilización japonesa como en la historia contemporánea. Como es de imaginar, el Museo de la Bomba Atómica y el Jardín de la Paz constituyen lugares de recuerdo muy importantes de la ciudad de Nagasaki. La ciudad tiene otros atractivos: la isla artificial de Dejima, construida en el siglo XVII como plataforma giratoria de los intercambios comerciales durante más de doscientos años, los santuarios de Confucio y de Suwa o el Templo de Sofukuji, que permiten comprender la dimensión espiritual de la civilización japonesa.
Los hoteles Best Western Premier en Japón
El Best Western Premier Hotel Nagasaki es un elegante símbolo de los misterios y del exotismo de Japón. Con la famosa danza del dragón consagrada durante el Festival Kunchi y muchas otras atracciones, Nagasaki constituye una puerta de entrada especialmente rica a la civilización japonesa. No satisfecho con ofrecer vistas maravillosas sobre la rada, el Best Western Premier Hotel Nagasaki ofrece una acogida de primera categoría con equipamientos ejemplares y realmente cerca de numerosos lugares que constituyen el alma de la ciudad: los jardines de Glover, el Puente de los Anteojos, la Iglesia Católica Ohura y el Museo de la Bomba Atómica.